El desastre más pesado

Planes de piano (con mucha cola)

Primer plano de un órgano eléctrico rojo y desgastado con teclado en blanco y negro.
Primer plano de un órgano eléctrico rojo y desgastado con teclado en blanco y negro.

IKEA ha cometido muchos errores a lo largo de los años y ha aprendido mucho, pero el más grave de todos fue el de los pianos.

En enero de 1968, Ingvar Kamprad recibió una llamada telefónica de Eric Andersson, un constructor y afinador de pianos de Malmö. A Eric se le ocurrió que IKEA tenía que empezar a importar y vender pianos, que eran cada vez más populares en los hogares suecos de la época. Ingvar adoptó prudencia al mostrarse interesado y le pidió a Eric que desarrollara sus ideas por escrito.

En una carta fechada el 16 de enero de 1968, Eric, un forofo de los pianos, escribe que «los compradores de pianos de hoy en día dan más importancia a los valores estéticos del instrumento (aspecto, forma y tamaño) que al tono y a la forma en que se toca». Según la dilatada experiencia de Eric, alrededor del 70 % de todos los compradores primerizos querían un piano que «quedara bien con su estilo de decoración».

Interior de los años 70 con muebles blancos y negros, alfombra rya blanca y piano azul oscuro.
En el catálogo de IKEA de 1970, IKEA lanzó pianos ingleses de nogal, teca, azul o blanco a precios razonables. Se los suministraba la empresa británica Kemble, y en IKEA el surtido se llamaba RENN.

Según Eric Andersson, IKEA podría ofrecer pianos a juego con la decoración del hogar de sus clientes y, de este modo, hacerse con una cuota considerable de mercado, que ascendía a un total de 9000-10 000 pianos al año en Suecia, en un mercado valorado entre 3,5 y 4,5 millones de euros. Ingvar no se hizo el remolón y compró la idea. Se mostró de acuerdo en que IKEA debía incluir pianos en su surtido, ya que se habían convertido en «piezas que creaban ambiente, al menos para muchas personas».

Interior de los años 70 con sofá verde-turquesa, alfombra rya blanca y piano blanco con teclas rojas y blancas.
Ingvar Kamprad y el experto en pianos Eric Andersson estaban de acuerdo: en los años setenta, el piano se había convertido tanto en un detalle decorativo como en un instrumento musical. En este caso, el instrumento lacado en blanco con teclas rojas hace juego con la alfombra rya blanca y el taburete de piano ALLEGRO. Imagen del catálogo IKEA 1971.

Música celestial

Eric Andersson fue contratado en IKEA para desarrollar el negocio de los pianos, y en 1970 IKEA empezó a vender pianos de diferentes colores. Los pianos se llamaron RENN, se compraron a la compañía británica Kemble, e incluían un instrumento electrónico que IKEA describió como «un órgano eléctrico totalmente transistorizado». Eric tenía buenos contactos en la industria de los pianos, y sabía que también se podían encontrar pianos a precios razonables en Japón. Mejor imposible, pensó IKEA, y realizó un pedido. Pero durante el largo viaje hasta Suecia, las juntas de los pianos japoneses se despegaron. Todos se desmoronaron y tuvieron que ser desechados a su llegada.

Los pianos de moda de Inglaterra sobrevivieron al viaje a través del Mar del Norte, pero una vez en las tiendas hubo otro problema. ¿Cómo se iban a llevar los clientes este producto a casa? Los pianos no se podían embalar en plano ni transportar en el maletero del coche. Al final, los pianos se descatalogaron.

Familia joven: un hombre, una mujer y un niño en un cochecito miran los pianos expuestos en una tienda de IKEA en 1973.
IKEA quería vender pianos que combinaran con los diferentes estilos de decoración típicos de la época. Los pianos de la serie RENN estaban disponibles en azul oscuro, blanco, nogal y teca, y también en forma de órgano eléctrico.
Eric Andersson, un hombre moreno y sonriente con un polo negro, mirando ligeramente a la derecha.
Eric Andersson, innovador, constructor y afinador de pianos, aterrizó en IKEA a finales de los años sesenta. Junto a Ingvar Kamprad, desarrolló la idea del piano como un complemento más de la decoración de cualquier hogar.

El que no arriesga, no gana

Lars-Ivar Holmqvist, un comprador en IKEA en aquella época, describe el proyecto del piano como «un auténtico sainete» y afirma que era típico de IKEA embarcarse en algo en lo que no tenía experiencia. «No ganamos ni un céntimo con aquello. Pero en cierto modo fue gracioso, era típico de IKEA emprender algo completamente diferente a lo que solíamos hacer».

Pero a Eric Andersson no había quien le parara. Se tomaba muy en serio la actitud de Ingvar Kamprad, aquella de que los errores eran buenos siempre y cuando aprendieras algo de ellos para no repetirlos. Se abandonaron los pianos, y Eric pasó a trabajar en proyectos completamente diferentes en IKEA, incluyendo la icónica estantería de almacenaje STEN y la cocina SYSTEM 210. Jan Ahlsén, veterano de IKEA que trabajó en el desarrollo del producto durante más de 40 años, se acuerda bien de él.

«¡Eric era una persona maravillosa! Una persona extrovertida e innovadora, pero equilibrada. Era una persona con visión de futuro y tenía en cuenta todo lo que sucedía para poder prepararse ante las necesidades venideras. Viajamos mucho por Europa para IKEA, en su Volvo 164 Automat de segunda mano. Gran parte del desarrollo del producto tuvo lugar en ese coche, y en los moteles donde tuvimos que pernoctar porque no paraba de averiarse. También era muy divertido. Por aquel entonces, IKEA no era muy conocida, y cuando alguien le preguntaba qué significaban las siglas, él respondía en tono jocoso: ‘Ingvar Kamprad Eric Andersson’».

Publicado 12 octubre 2026

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